Marca personal con propósito: en COSF se vuelve servicio

En los últimos años, el concepto de marca personal se volvió tendencia. Pero más allá de la estética, el marketing o la moda, existe una lectura más profunda: la marca personal nace del autoconocimiento, de la coherencia entre lo que somos, lo que hacemos y lo que queremos aportar al mundo.

Cuando hablamos de autoconocimiento no podemos dejar de mencionar lo que nos dice Sócrates, "conócete a ti mismo" como el principio filosófico básico para distinguir el bien del mal y obrar correctamente.

Desde una mirada ontológica, cada persona es una conversación. Nuestro hacer y nuestro decir configuran la identidad. Y allí surge una pregunta central: ¿para qué existo? En Japón, esta pregunta tiene un nombre: Ikigai, razón de ser. Es el cruce entre lo que amo, lo que hago bien y lo que genera valor para otros. Cuando encontramos ese punto de equilibrio, aparece plenitud, motivación y una energía distinta para levantarnos cada mañana.

Tomando las reflexiones y enseñanzas de Akihiro Hasegawa, un psicólogo que aporta valor con su estudio del Ikigai, en el voluntariado de Coaching Ontológico sin Fronteras (COSF) nos mueve el deseo de acompañar ese autoconocimiento, escuchar y tender puentes. La huella no se mide en seguidores sino en impacto emocional: la transformación de un otro real.

En muchos de los procesos de COSF, hemos acompañado a jóvenes que buscan su potencial de desarrollo, herramientas de autoconocimiento y en general, son personas en contextos adversos, que tienen que transitar distintos caminos, algunos pedregosos. Con ellos, trabajamos su identidad, legitimidad y modos de acción, que se vinculan con el branding personal, que no se trata de venderse, sino de pensar quién son, con coherencia, y desde allí generar y construir su confianza.

Para los coaches voluntarios, la marca personal se construye en la conversación, en la escucha profunda y en la capacidad de coordinar acciones. Una buena reputación no se diseña, se conquista a través del respeto, la presencia y la palabra cumplida.

La emoción es central. Ya no somos seres racionales que sienten, sino seres emocionales que piensan. En el proceso de voluntariado, trabajamos en la fortaleza emocional del coachee, es decir la capacidad de reconocer sus emociones, regularlas y aprender de ellas, algo que resulta clave, no solo para el desarrollo sino para el cuidado del otro.

A la vez, nosotros también construimos nuestra marca personal como coaches en esta presencia, coherencia y servicio. En Coaching sin Fronteras (COSF), nuestra marca se expresa cada vez que acompañamos a alguien a crear una posibilidad.

Porque, al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Mariana Pelliza

Coach Ontológico Profesional

Coach FICOP Nº 6423

Voluntaria de COSF