Antes de que una decisión sea formulada en palabras, ya existe una disposición corporal que la antecede: la postura, la respiración y el tono corporal predisponen lo que vemos como posible y el tipo de acción que consideramos viable.
Desde esta mirada, no hablamos del cuerpo como estructura física, sino de disposiciones corporales que amplían o restringen nuestro campo de decisiones:
- Apertura: un cuerpo disponible y receptivo habilita la escucha, la curiosidad y decisiones más inclusivas.
- Flexibilidad: la capacidad de soltar rigideces corporales permite revisar juicios y adaptarse a contextos cambiantes.
- Resolución: una disposición firme y orientada transforma las decisiones en acciones claras y sostenidas.
- Estabilidad: el equilibrio corporal permite decidir con mayor serenidad, especialmente en escenarios de incertidumbre.
Cada una de estas disposiciones está asociada a una emocionalidad y a un tipo de lenguaje. A su vez, el lenguaje que utilizamos refuerza o debilita dichas disposiciones, configurando un circuito dinámico que impacta directamente en la calidad de nuestras decisiones.
Desde el coaching ontológico, acompañar procesos de transformación implica también hacer visible la corporalidad desde la cual se decide. Porque cuando cambia el cuerpo, cambia el observador; y cuando cambia el observador, se amplía el campo de decisiones posibles.
Tal vez la pregunta no sea solo qué decisión estamos tomando, sino desde qué cuerpo estamos decidiendo.
Lucia Gwizdala
COA FICOP Nro. 353
Escuela Moviendo Futuro
