Reflexiones de domingo en un día cualquiera: La vida sigue su curso

Reflexiones de domingo en un día cualquiera: La vida sigue su curso

Cuando tenemos un problema, digamos, grande en nuestras vidas, lo primero que vemos es un muro infranqueable que, pensamos, no vamos a poder sobrepasar, o al menos no con facilidad. Y atravesamos por varias etapas. Uno, la negación. “Esto no puede estarme pasando a mí”. Porque hay cosas que no consideramos posibles o justas para nuestra existencia. Pero eso, en determinado momento, no le importa a las circunstancias que nos rodean y a lo que está sucendiendo. Simplemente, pasa.

Esa es la realidad y nos vemos de frente y porrazo con algo que no nos gusta y que, de momento, no podemos cambiar. El pasado. Ya está hecho y nos ha traído hasta allí, al presente que se llama sí por una analogía con la palabra “regalo”. Es lo que tienes ahora y te ha sido entregado para que hagas algo con él. En este caso, rechazarlo, no servirá de nada, más que para aplazar la posibilidad de cambiar eso que no te gusta. Y siempre podrás escoger hacer algo, por más insignificante que parezca, independientemente del problema o suceso del que se trate, siempre podrás tomar acciones o permanecer inmóvil ante eso. Incluso ante la muerte, que es lo más definitivo que existe en este mundo, tal y como lo conocemos. Siempre podrás recordar lo bueno que te dejó esa persona que ya no está en este plano y así duela ese vacío, podrás agradecer a la vida el conocer a esa persona que, de seguro, algo te enseñó.

Y si, estaremos de acuerdo que, como nada es absoluto, también sabemos que hay ciertas circunstancias extremas que influyen muy negativamente en la sociedad (las guerras, por ejemplo). Pero la esperanza se guarda en quienes luchan contra eso y alzan la vos hacia quienes tienen el poder de cambiarlo. El dejarse llevar por la aflicción no contribuye en nada con la solución de ese tema y puede incidir en el malestar propio y de nuestra comunidad más cercana.

Algunas acciones serán más fáciles que otras, pero definitivamente, la opción de no hacer nada (que es una elección) y dejarse llevar por los sucesos porque, según dicen, “el destino está marcado”, a la final, tendrá una carga más pesada, que la iniciativa de buscar ver la realidad y con eso, cambiar nuestra manera de ver la vida y también de vivirla. Porque al final, la vida sigue su curso y podemos dejarnos arrastrar por ella o caminar con ella.

Sofía Gavilánez

Coach Ontológica

COA FICOP 2061