
¿Qué pasa cuando empezamos a medirnos solo por lo que logramos?
Por cuántas metas alcanzamos.
Por el siguiente hito profesional.
Por cuánto "éxito" acumulamos.
A veces, sin darnos cuenta, ponemos nuestro valor en el hacer constante. Y en ese camino, dejamos de sentirnos suficientes, olvidamos quiénes somos y nos desconectamos de nosotros mismos. Nos exigimos más de lo que exigiríamos a cualquier otra persona. Y se nos olvida mirarnos con amabilidad.
Sin darnos cuenta, empezamos a dudar de quiénes somos. Tal vez fue cuando aprendimos que nuestro valor dependía de nuestros logros o de la aprobación de los demás. Pero la verdad es que siempre hemos sido suficientes. Volver a creerlo es un camino de desaprender, de recordar quiénes éramos antes de que el mundo nos dijera lo contrario por las distintas experiencias de vida que vamos teniendo. Se trata de aprender a estar bien con quién eres, más allá de lo que haces.
¿Qué pasaría si hoy empezaras a verte con los mismos ojos con los que miras a alguien que amas?
Te invito a recordar quién eres desde un lugar de seguridad y amor propio. Porque hacerlo desde el miedo o la sensación de no ser suficiente solo nos limita. En cambio, cuando nos reconocemos desde el amor, nos liberamos. Nos permitimos ser quienes realmente somos.
Daniela Maldonado Melgar
COA FICOP No 8667
