Las emociones nublan nuestra mente cuando decidir requiere de dejar ir cosas que no queremos sacrificar, abandonar y hasta erradicar de nuestro devenir eso que sujetamos fuertemente atado a virus de juicios que explican y justifican, entonces surgen allí emociones, donde la tristeza oscurece el camino y la rabia puede que encienda con su fuego ensordecedor, se nubla la mente y terminamos como un dragón que cierra las posibilidades.
Separar las emociones y entrar en un análisis equilibrado, transparente como el agua de un rio en calma, en el que podamos mirar los peces que van agitándose, para hacernos ver con nitidez las alternativas que tenemos analizarlas y accionar.
No podemos permitirnos entrar en la pasividad que pareciera que nos lleva al congelador de: “Luego lo vemos”, o “Creo que tenemos que esperar”, o “Déjame ver” estos pensamientos conducen a entrar en la telaraña de la ambigüedad, que se apodera de nosotros y no avanzamos escondiendo debajo de la alfombra, o contando cuentos que explican y justifican no aterrizar una decisión.
¿Crujen en tu cabeza miles de opciones y no sabes por cual decidirte?
Esto puede pasar, pero no debemos dejar que la parálisis por análisis no permita que el panorama se nuble o quedar paralizados como momias, es allí donde surge la imperiosa oportunidad de ir paso a paso realizando acciones para tomar decisiones.
¿Cómo realizar ese paso a paso?
- Analizar el problema, valorando todos los factores que intervienen.
- Definir los objetivos y tener muy clara la meta, sin dejar de perder el foco hacia donde se inclina la balanza ente lo que será más beneficioso.
- Buscar información que nos apoye a revisar si existe alguna experiencia similar a la nuestra que nos ayude a visualizar en el camino los desafíos a enfrentar con la decisión que vamos a tomar.
- Revisar cada acción haciendo un pequeño resumen de lo que vamos a encaminar en la opción y recopilar toda esa información para la solución.
Maribel Evies
MCOA Miembro Pionero FICOP 00573
Autora de: Cambia el Cristal

