Esto se ha hecho más evidente en lo que conocemos como Cambio Climático: desastres naturales como inundaciones, oleajes y huracanes con una fuerza nunca antes vista. Obviamente, los más afectados son aquellos quienes cuentan con menos recursos. En esta situación, es muy fácil responsabilizar a diversos agentes: gobiernos de primer mundo, las grandes industrias, generaciones previas a la nuestra, en fin… La lista es larga para señalar con el dedo a quienes tienen a cargo las causas de este efecto invernadero.
Sin embargo, todos sabemos que para producir cambios, se requiere tomar acción.
Actuar desde nuestro ser personal y hogar, y desde nuestro ser profesional y organización. Todos podemos contribuir de alguna forma, por pequeña que sea, para frenar esta situación que a todos nos afecta: consumir menos plásticos o materiales que contaminen, sembrar nuestros alimentos, comprar en huertos orgánicos, donar para causas en entidades comprobadas para el efecto, clasificar nuestra basura, entre otras varias acciones que pueden contribuir en mayor o menor manera a hacer de este mundo, nuestra casa un mundo mejor.
